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2 de febrero de 2007

Peligros a los que se exponen los niños en internet

Cada vez son más los niños, niñas y adolescentes que utilizan el ordenador, se conectan a Internet, hacen su blog o página web, publican fotografías familiares, chatean y participan en foros, dejando huellas de su identidad con el consiguiente riesgo que ello supo. La mayoría no son conscientes de los peligros a los que se enfrentan si al otro lado de la red se encuentra una persona desaprensiva o malintencionada.

Dedica unos minutos a leer el relato de una experiencia verídica aportado por la madre de una niña de corta edad.


Tras dejar sus libros en el sofá ella decidió tomar un vaso de coca-cola y conectarse a internet. Abrió el messenger con su nombre en pantalla, ByAngel1213. Revisó su lista de amigos y vio que GoTo123 estaba conectado.

Ella le envió un mensaje instantaneo:

ByAngel213: Hola. Que suerte que estás! Pensé que alguien me seguía a casa. Fue muy extraño en serio!

GoTo123: RISA. Ves mucha TV. Por qué alguien te seguiría? No vives en un barrio seguro?

ByAngel213: Claro que sí; RISA. Creo que me lo imagine porque no vi nadie cuando me giré.

GoTo123: A menos que hayas dado tu nombre online. No lo has hecho, verdad?

ByAngel213: Claro que no. No soy estúpida.

GoTo123: Jugaste al hockey después del colegio hoy?

ByAngel213: Sí; y ganamos!

GoTo123: Genial! Contra quién?

ByAngel213: Contra GEBA. RISA. Sus uniformes son un asco! Parecían abejas. RISA

GoTo123: Cómo se llama tu equipo?

ByAngel213: Somos del BAC. Tenemos unas camisetas guapísimas.

GoTo123: Atajas?

ByAngel213: No, juego de delantera. Me tengo que ir. Tengo que hacer los deberes antes de que lleguen mis padres. No quiero que se enfaden. Chau!

GoTo123: Conectamos más tarde. Chau!

Mientras GoTo123 fue al menú de miembros y empezó a buscar sobre el perfil de ella. Cuando apareció lo marcó e imprimió. Tomó un bolígrafo y anotó lo que sabía de Ángel hasta ahora.

Su nombre: María
Cumpleaños: 3 de Mayo de 1991.
Edad.: 15
Estado donde vive: Belgrano
Pasatiempos: Hockey, canto, ski e ir de compras. Aparte de esta información sabía que vivía en Belgrano porque se lo había contado recién.

Sabía que estaba sola hasta las 6.30 PM cada tarde hasta que lo padres regresaban del trabajo.
Sabía que jugaba hockey las tardes de los jueves con el equipo del club, el BAC. Su número favorito, el 5, estaba impreso en su camiseta.

Sabía que estaba en tercer año en el colegio Saint Margarets. Ella se lo había contado todo en el msn. Ahora tenía suficiente información como para encontrarla.

María no contó a sus padres sobre el incidente al regreso del parque. No quería que armaran una escena y que le impidieran volver caminando del club. Los padres siempre sobreactúan y los suyos eran los peores. Le hacía desear no ser hija única. Quizás si hubiera tenido hermanos sus padres no hubieran sido tan protectores.

El próximo jueves María ya había olvidado que la seguían.

Su juego estaba en plena acción cuando de repente sintió que alguien la observaba. Entonces recordó. Miró desde su puesto para ver a un hombre observándola de cerca. Estaba inclinado contra la cerca tras el arco y sonrió cuando lo vio.

No parecía de temer y rápidamente disipó el miedo que sentía.

Después del juego, él se sentó en una de las gradas mientras ella hablaba con el entrenador. Ella notó su sonrisa otra vez cuando pasó a su lado.

El saludó con la cabeza y ella devolvió la sonrisa. Notó su nombre en la parte de atrás de la sudadera. Sabía que la había encontrado.

Silenciosamente caminó a distancia segura tras ella. Eran solo unas manzanas hasta la casa de María, y cuando vio donde vivía regresó al parque a buscar su coche.

Ahora tenía que esperar. Decidió comer algo hasta que llegó la hora de ir a casa de María. Hizo una comida rápida en un bar y se sentó hasta la hora de hacer su movida.

María estaba en su cuarto, más tarde esa noche, cuando oyó voces en la sala.
"María, ven", llamó su padre. Sonaba molesto y ella no imaginaba porqué.

Entró a la sala y vio al hombre del parque en el sofá.

"Siéntate", comenzó su padre, "este señor nos acaba de contar una historia muy interesante sobre ti".

María se sentó. Como podría el contarles cualquier cosa? Nunca lo había visto antes que hoy!

"Sabés quien soy?" preguntó el hombre.

"No", respondió María.

"Soy policía y tu amigo online, GoTo123". María quedó petrificada.

"Es imposible! GoTo123 es un chico de mi edad! Tiene 14. Y vive en Tucumán!".

El hombre sonrió. "Sé que te dije todo eso, pero no era verdad. Ves, María, hay gente online que se hace pasar por chicos; yo era uno de ellos.

Pero mientras algunos lo hacen para lastimar y hacerles daño, yo soy de un grupo de padres que lo hacen para proteger a los niños y niñas de los violadores. Vine a encontrarte para enseñarte lo peligroso que es hablar online. Me contaste suficiente sobre ti como para hacerme fácil encontrarte. Diste el nombre de tu colegio, de tu equipo y tu puesto. El número y tu nombre en tu camiseta hicieron que te ubique en un suspiro.

María estaba helada. "O sea, que no vives en Tucumán?".

El rió. No, vivo en Barrio Norte. Te hizo sentir segura el pensar que yo estaba lejos, verdad. Tenía un amigo cuya hija era como tú. Solo que no tuvo tanta suerte. El hombre la encontró y la asesinó mientras estaba sola en su casa.

Hay que enseñar a los niños y las niñas, a nuestros adolescentes a no decir a nadie cuando están o no solos en casa, a no dar pistas de su lugar de residencia y otros datos personales en sus chateos y menos si no conocen personalmente a sus interlocutores online.

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