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21 de marzo de 2007

Acción contra el racismo y la intolerancia

El 21 de marzo fue declarado día internacional para la eliminación de todas las formas de discriminación racial por la Asamblea General de los Naciones Unidas como reacción al asesinato de 69 personas que se estaban manifestando pacíficamente contra las inhumanas leyes del “Apartheid” en Sharpeville, Sudáfrica, en 1960. Posteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamó ese día, en memoria de las víctimas del 21 de marzo, Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

La Asamblea instó a la Comunidad Internacional a rememorar esa tragedia y a colaborar en la lucha contra el racismo y la discriminación. La Convención Internacional para Eliminar todas las formas de Discriminación Racial fue la primera convención de Derechos Humanos aprobada, la más antigua, el 21 de diciembre de 1966, y la más ampliamente ratificada, firmada por 170 Estados. En el 2007 el problema persiste y se ve agravado con el aumento de inmigración entre países y continentes. Ningún país puede decir que esta libre de racismo, xenofobia, antisemitismo y otras manifestaciones relacionadas de intolerancia.

En Europa, durante la semana del 21 de marzo, organizaciones, medios de comunicación y millares de personas coinciden en celebrar actividades que propician una mejor comprensión de la tolerancia, igualdad y diversidad como fuente de conocimiento y enriquecimiento de las sociedades. Para una mejor convivencia se hace necesario fortalecer las bases de la tolerancia y luchar contra todas las formas de resistencias que amagan nuestras respectivas raíces culturales.


Inmigrantes y refugiados se someten a un riesgo creciente.

“El racismo, el fascismo, la discriminación, las políticas de asilo son cuestiones que sin duda tienen una dimensión europea, con independencia de que con frecuencia se analicen exclusivamente desde puntos de vista locales. De hecho, las informaciones procedentes de todo el continente demuestran que inmigrantes y refugiados se someten a un riesgo creciente como consecuencia de las políticas que emanan del Tratado de Schengen y de algunas decisiones antidemocráticas adoptadas por gobiernos europeos.
Por otra parte, organizaciones fascistas y racistas cuentan con redes de apoyo europeas que requieren una respuesta europea” UNITED

UNITED es una red de cooperación asociativa basada en el respeto mutuo, de gran pluralidad, abierta a la participación voluntaria que integra a cientos de organizaciones que trabajan en común superando fronteras nacionales y culturales. Desde sus comienzos en 1992, la actividad de la red ha consistido en la realización de un trabajo práctico y efectivo mediante acciones concretas como refuerzo al movimiento asociativo no gubernamental contra el racismo y la intolerancia mediante la distribución de material, la formación, el intercambio de información, y el fomento de la cooperación en la realización de proyectos europeos, el intercambio de buenas prácticas y el aprendizaje intercultural.


Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, describe y analiza en su página web la situación en España.

“Nuestro país también alberga prejuicios y conductas discriminatorias, racistas y xenófobas, siendo los inmigrantes junto a los gitanos los colectivos mas vulnerados, a los que hay que añadir otros sucesos de intolerancia sufridos por personas sin hogar, homosexuales, musulmanas y judías. En no pocas ocasiones hemos podido constatar desgraciadamente Delitos de Odio, agresiones, acosos y amenazas, discriminación y marginación, pintadas en mezquitas y sinagogas, así como hostigamiento a las ONG que trabajan en defensa de estos colectivos. Mención especial exigen la violencia y los comportamientos racistas en los campos de fútbol protagonizados por grupos ultras, así como el peligroso crecimiento de insidiosas, vergonzosas y delictivas páginas Web que alientan la xenofobia y la intolerancia criminal, y los denominados conciertos racistas y la música del odio, dirigidos a contaminar a nuestros jóvenes.

La respuesta institucional y de la sociedad civil, especialmente en los últimos tiempos, ha sido de encarar el problema y tomar la iniciativa en defensa de la dignidad, los derechos humanos, la igualdad, tolerancia y la convivencia democrática. Actualmente se debate en las Cortes un proyecto de ley para combatir el racismo, la violencia y la intolerancia, especialmente en el fútbol. También se promueven programas y actuaciones de diverso origen institucional contra esta lacra, y la labor de la sociedad civil es mayor y más coordinada a niveles internacionales. Sin embargo hay que señalar que se echa en falta una acción institucional mas decidida en la sanción de estas conductas y de un mayor apoyo a las víctimas del odio xenófobo y racista.

El racismo, la xenofobia y las otras caras del poliedro maligno de la intolerancia, no son opciones ideológicas legítimas, ni tampoco reciben el más mínimo amparo de nuestro ordenamiento jurídico que se inspira en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los valores democráticos. Ni encuentran resquicio en nuestra educación y cultura. Es mas, todos somos conscientes de que estas manifestaciones son un cáncer destructor, un cáncer que en el pasado siglo ha protagonizado grandes crímenes contra la humanidad, entre ellos la tragedia del Holocausto.

En España nuestras ciudades crecen en la convivencia integradora de cientos de miles de inmigrantes junto a otras minorías étnicas, religiosas y sociales; nuestros barrios, desde la libertad, se hacen día a día más interculturales y nuestra ciudadanía defiende la igual dignidad y valor de todas las personas, afirmando la Tolerancia, una virtud cívica que significa respeto, aceptación y aprecio de la rica diversidad, de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión como seres humanos, tal y como define la UNESCO; una virtud que hace posible la paz, sustentada en el escrupuloso respeto de los derechos humanos, y que hace posible la armonía en la diferencia.

De nuevo este 21 de marzo es una oportunidad para confirmar el compromiso cívico frente a esta lacra. Ante el racismo ni se puede guardar silencio, ni ha lugar la indolencia o la banalización del mal. Al racismo se le combate desde la implicación de todos, para evitar, como dijo Martín Luther King, “arrepentirnos no tanto de las acciones de la gente perversa, sino de los pasmosos silencios de la gente buena”. Hoy, renovamos este compromiso y hacemos nuestra la invitación de Naciones Unidas a trabajar no solo este día, sino los 365 días del año, por erradicar el racismo cotidiano, no ser parte del problema y ser parte de la solución”
Esteban Ibarra



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